sábado, 4 de septiembre de 2010

Seguimos cediendo ante el fanatismo

Hace unos días leí que la FIBA había decidido que esas muchachas que bailan para animar al público en los partidos de baloncesto, es decir, las famosas cheerleaders, debían taparse para no ofender a cierto público del mundial que se celebra en Turquía o a ciertos equipos como Irán.

Esta es la penúltima cesión, ¿a quién molesta estas mujeres bailando? ¿Al público que va a un partido de baloncesto y saben que van a salir en el descanso? ¿A jugadores profesionales de baloncesto? ¿A los organizadores del campeonato?

A ninguno de estos se les obliga a estar en el campeonato, a nadie se le obliga a ver a las cheerleaders si va contra su religión, creencia o porque se lo dice una galleta china de la suerte. Por tanto, ¿por qué tenemos que comulgar con las ruedas de molinos de unos fanáticos? Ellos sí que nos imponen sus creencias, costumbres y aberrantes leyes fascio-religiosas.

Aquí tenéis más sobre las cheerleaders y recordad cuando penséis que estos bestias son así y pobrecitos, imaginaos a vuestras madres, hermanas, novias, mujeres e hijas con una tienda de campaña encima y una ventanilla-mosquitero para poder ver el exterior cada vez que salen de casa.