miércoles, 8 de diciembre de 2010

Nuestro anómalo sistema

Hace 32 años estrenamos constitución después de casi 40 años de régimen autoritario. En la carta magna se establece un sistema territorial cuanto menos curioso, además de las provincias y municipios, se establecen unas instituciones regionales llamadas autonomías.

Estas autonomías tienen parlamentos y, por tanto, capacidad legislativa y ejecutiva, es decir, nuestro sistema no es un Estado centralizado y fuerte. La otra alternativa es un Estado federal como EEUU o Alemania.

¿Es este nuestro sistema? Tampoco, ya que un Estado federal implica que los distintos Estados federales sean responsables de su gasto y se financien ellos mismos sin depender de los demás. Por tanto, nuestro sistema está a medio camino entre los dos. Las autonomías tienen capacidad de hacer casi lo que quieran o por lo menos, según sus competencias pero el coste lo asumimos todos, lo "disfrutemos" o no.

¿Por qué hago esta reflexión? Por dos motivos, primero porque el lunes se cumplió el trigésimo segundo aniversario de la actual constitución y segundo porque hace unos días un amigo venezolano por twitter no entendía nuestro sistema.

La verdad es que nosotros muchas veces estamos acostumbrados, pero un observador externo es capaz de ver los incentivos perversos que implica lo que acabo de explicar brevemente.

La constitución sirvió para salir de paso y cambiar de un régimen autoritario a un sistema democrático, para pasar de la ley a la ley, pero ¿seremos capaces de hacer las reformas necesarias? ¿Seremos capaces de cerrar el sistema en un sentido u otro? Esa es la gran pregunta que ahora mismo nos hemos de plantear y todo lo demás son brindis al sol.