martes, 15 de marzo de 2011

Las ventanas rotas de Japón

Hay falacias que se repiten por los siglos de los siglos, amén. Dicen que una mentira a base de repetirla se convierte en verdad. Esto es algo falso, porque la realidad es tozuda. Una de ellas es decir que una catástrofe, guerra, en definitiva destrucción de ciudades enteras puede ser buena para la economía de dicho país y de otros, ya que hay que hay que reconstruir lo destruido.

Esto mismo es lo que Bastiat llamó la falacia de la ventana rota y que con gran maestría el francés explicó ese error. Pero hace un par de días Juan Rallo, ha vuelto a comentar dicha falacia ya que economistas keynesianos han alabado las bondades del terremoto y posterior tsunami en territorio nipón.

Hay una frase que querría destacar y explicar el por qué aparentemente puede parecer "bueno"
desde un punto de vista meramente estadístico. Dado que el PIB mide la producción anual y no el volumen acumulado de riqueza.
Si realmente este tipo de hechos ayudasen a una economía lo mejor que podríamos ayer es meterle fuego a nuestra casa y empezar a enriquecernos, ¿alguien en su sano juicio hace eso? ¿A que a nadie se le ocurre de destrozar su casa o tirar su coche por un barranco? ¿Por qué entonces puede ser bueno para una economía de un país que sufra una destrucción bastante mayor?

El problema está en la manía de los malos economistas en diferenciar la macro de la micro economía. Lo que no es bueno para un individuo o para una familia no puede serlo para las cuentas de un Estado o el conjunto de un país. No es bueno destruir nuestros bienes o nuestra riqueza, lo bueno es ahorrar, acumular riqueza y saber sacarle rendimiento.

Esta diferencia sí se produce en la física donde no es lo mismo las leyes a nivel microscópico que las que rigen a nivel macroscópico, pero esto en la economía no es así, si nos entrara esto en la cabeza y tomáramos la economía de cualquier administración como la de una empresa o familia ganaríamos mucho, pero esto ya sería otro tema.

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