martes, 21 de junio de 2011

El problema de la información

Primero quiero pediros perdón pero estoy muy ocupado últimamente y la verdad es que hace casi un mes que no escribo. Llevo tiempo queriendo traer un extracto del artículo de Jesús Huerta de Soto titulado Liberalismo vs Anarcocapitalismo, muy en la línea de Hans-Hermann Hoppe en sus demostraciones de que el liberalismo clásico o minarquista es inviable y cómo el único realmente consistente y sólido es el anarcocapitalismo.

La discusión es bastante larga pero quería traeros simplemente cuatro puntos hablando sobre la imposibilidad del socialismo entendido como todo tipo de intervencionismo y planificación central. La cita es la siguiente:

"... es imposible que el estado cumpla sus objetivos coordinadores en cualquier parcela del proceso de cooperación social en que pretenda intervenir, ... por los siguientes cuatro motivos:

(a) Por el enorme volumen de información que necesitaría para ello y que sólo se encuentra de forma dispersa o diseminada en los millones de personas que cada día participan en el proceso social.

(b) Dado el carácter predominantemente tácito y no articulable (y, por tanto, no transmisible de forma inequívoca) de la información que necesitaría el órgano de intervención para dar un contenido coordinador a sus mandatos.

(c) Porque la información que se utiliza a nivel social no está “dada” sino que cambia continuamente como consecuencia de la creatividad humana, siendo obviamente imposible transmitir hoy una información que sólo será creada mañana y que es la que necesita el órgano de intervención estatal para que mañana pueda lograr sus objetivos; y

(d) Sobre todo porque el carácter coactivo de los mandatos del estado, y en la medida en que sean cumplidos e incidan con éxito en el cuerpo social, bloquea la actividad empresarial de creación de esa información que es precisamente la que necesita como “agua de mayo” la organización estatal de intervención para dar un contenido coordinador (y no desajustador) a sus propios mandatos."

Es decir, la información la generamos los individuos, es más muchas veces ni siquiera nosotros mismos conocemos esa información de forma explícita. De modo que, ¿cómo el legislador o planificador va a saber lo que yo necesito si sólo yo lo sé? ¿Sabe una persona externa a mí cómo pienso? Hay un refrán que dice: "Más sabe el loco en su casa que el cuerdo en la ajena". Pues bien, esto mismo ocurre con toda planificación dicho de un modo más coloquial.

La información no está dado, se genera en cada momento, con cada acción libre que realiza hasta el más mínimo individuo, hasta el niño pequeño que le pide a su madre una chuchería en el puesto más cutre del pueblo más perdido de España. Pues esa información ningún órgano de planificación la puede aprehender y conocerla antes de que se genere.

También Huerta de Soto en sus clases ponía un ejemplo, el cual decía que nos imaganáramos que el órgano de turno decidiera que yo tengo que cambiar los zapatos cada tres años, pero que caminando por la calle encuentro en una tienda los grandes éxitos de El Fary (QEPD) y decidiera aguantar con mis zapatos un tiempo más y comprar dicho disco.

Con este ejemplo tan tonto nos daríamos cuenta de que la planificación central no sirve, salvo que se hiciera a través de la fuerza y eso se llama totalitarismo y pérdida absoluta de nuestra libertad. Lo cual trae males mayores de los que aparentemente se quieren solucionar.