lunes, 4 de julio de 2011

4 de julio

Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una forma de gobierno se haga destructora de estos principios, el pueblo tiene el derecho a reformarla o abolirla e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios, y a organizar sus poderes en la forma que a su juicio ofrecerá las mayores probabilidades de alcanzar su seguridad y felicidad. La prudencia, claro está, aconsejará que no se cambie por motivos leves y transitorios gobiernos de antiguo establecidos; y, en efecto, toda la experiencia ha demostrado que la humanidad está más dispuesta a padecer, mientras los males sean tolerables, que a hacerse justicia aboliendo las formas a que está acostumbrada. Pero cuando una larga serie de abusos y usurpaciones, dirigida invariablemente al mismo objetivo, demuestra el designio de someter al pueblo a un despotismo absoluto, es su derecho, es su deber, derrocar ese gobierno y establecer nuevos resguardos para su futura seguridad.
Para celebrar el 4 de julio he traído este extracto de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América o en cristiano, EEUU. A los derechos inalienables se deriva el que falta, la propiedad privada, sólo con ella podemos tener libertad y buscar la felicidad, fijaos que dice la búsqueda de la felicidad y no la felicidad misma, pues nadie puede darnos la felicidad.

Además, los gobiernos se instauran para defender estos derechos y yo diría que ninguno más, la Declaración de Independencia es impecable y merece la pena leerla entera, pero os he traído la parte que me parece fundamental e importante.

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