jueves, 22 de septiembre de 2011

Si es liberal, puedes insultarle

Sí, señores, eso mismo. Estoy harto de que los políticamente correctos, intervencionistas, yonkis de lo público y chorizos de todos los que trabajan insulten a todo liberal que se precie por defender precisamente eso, la libertad. La suya y la de uno.

Cuando un liberal defiende y difunde sus ideas, a algunos les puede gustar a otros les puede dar exactamente igual, a otros les puede molestar o no estar de acuerdo, pero ¿el no estar de acuerdo con tus ideas te puede dar pie a insultar a tu interlocutor? Yo en mis discusiones soy muy duro, ya habéis leído muchas entradas mías en las que poco más que reniego del Estado y de toda intervención o defiendo la libertad hasta en casos en los que a muchos les puede parecer extrema. Pero nunca, he insultado ni he llevado el debate al plano personal puesto que considero que no tiene lugar.

Vivimos en un país (España) en el que todo el que le baila el agua a la intervención, al Estado, a lo políticamente correcto es el guay y el cool. Sin embargo, en cuanto alguien se atreve a poner en duda cualquier dogma de esta neoreligión es un apestado y sólo merece el escarnio público.

Todo esto viene porque compartí en twitter (tuiter) el último artículo de Jorge Valín en el Instituto Juan de Mariana: Profesores, más preocupados por su sueldo que por la enseñanza.

Estos tuits se comparten automáticamente en facebook donde tengo amigos no tan afines al liberalismo, y tras un par de comentarios vinieron las palabras mágicas: "Espero que pronto encuentren una cura para lo vuestro, sois el cáncer de la sociedad" (Podéis leer toda la conversación aquí).

Pero el caso es que esto es sólo un botón de muestra, me ha pasado bastantes veces que me insulten en cuanto se dice algo que no es lo que todo el mundo piensa. ¿Qué ocurre si dices lo mismo a un socialista o progre? Seguro que seríamos unos intolerantes y unos fachas.

Pues lo dicho, estoy harto de la dictadura de lo políticamente correcto y seguiré defiendo mis ideas con todo el respeto a pesar de los insultos. Estoy seguro que cada vez somos más los que defendemos la libertad.