sábado, 15 de octubre de 2011

Blanco, el creyente

Ayer nuestro ministro dijo la siguiente frase: "Soy creyente y hago examen de conciencia todos los días". Además de comentar que tenía la conciencia tranquila. Yo me alegro muchísimo por él si realmente es creyente, pero tampoco especificó en qué cree, supongo que querría decir que era católico, lo cual es mucho suponer.

Yo siempre he mantenido que no se puede tener una vela a Dios y otra al PSOE (o cualquier otro partido socialista o comunista), pero independientemente de eso, es curioso ver cómo en España, los políticos usan la religión o su fe para lavarse las manos, como Pilatos, ante los asuntos civiles. Primero, es curioso que un político de un partido socialista que tan bien trata a los católicos, cuando se ve en un apuro apela a su creencia,

Segundo, parece que debido a su creencia y a que por sus acciones tendrán una justicia divina y un juicio también por parte de Dios, ya no tienen que responder ante los hombres. Más bien es al contrario, Toda ética o moral humana es una ética muchas veces de mínimos, sobre todo si queremos que sea respetuosa con la libertad de todos los individuos. Por tanto, una moral en este caso católica es más restrictiva y dura que una ética meramente humana.

Así que está muy bien que haga examen de conciencia y recurra al sacramento de la confesión, pero no estará del todo cumplida hasta que no de cuentas ante tribunales civiles, restituir los daños provocados y pedir perdón de corazón a las víctimas.

Así que, si como Blanco mantiene, no ha cometido ningún delito, no ha de preocuparse por nada, salvo por las puñaladas que le dan desde su partido y si por el contrario sí que los ha cometido, en este caso uso de sus influencias, no sólo ha de cumplir la condena civil, si no, también la divina.

Por último, espero que los políticos dejen de mezclar churras con merinas y sean creyentes o no, pero que no usen a Dios como excusa para sus fechorías.