sábado, 26 de noviembre de 2011

Lenta agonía

Hace una semana de las elecciones, después de todo el jolgorio, alegría y botes en el balcón de Génova. Rajoy sigue precisamente allí, en Génova. El problema es que España no aguanta más, y los acreedores no están dispuestos a aguantar casi un mes hasta que Rajoy empiece a mandar, para bien o para mal.

El Estado vive una lenta agonía por culpa de que los socialistas no quieren abandonar el poder. Si para un político el poder muchas veces es el fin último de su carrera, de su propia existencia en los socialistas parece que esto se manifiesta en niveles extremos. Tenemos a Zapatero, un presidente en funciones que ni siquiera se ha presentado a las elecciones, con lo cual, aunque hubiera ganado su partido tendría que hacer las maletas, pero parece que las nubes se cuentan mejor desde el palacio.

Por tanto, si a los socialistas les quedaba algún atisbo de honor se ha ido por el desagüe de la Historia, lo único que les interesa es fastidiar a España y dejarle lo peor posible la situación al PP para luego poder criticar desde la manera más populista, que es lo único que saben.

Mientras tanto en el propio PSOE, andan a la gresca con su congreso abriendo un proceso cainita como siempre han sido con ellos mismos y con todos los demás. ¿Quién se llevará la cabeza de quién? Bueno, creo que esto es lo más parecido a un circo romano hoy en día, pero eso da para otro comentario.