martes, 31 de enero de 2012

Cascos imitando a Aguirre


Ayer ante la sorpresa de muchos, Cascos, presidente del Principado de Asturias, ha convocado elecciones anticipadísimas. Además, lo ha hecho para el 25 de marzo, día en el que también se celebrarán en Andalucía. Para analizar el asunto primero hay que ponerse en situación y recordar que Cascos lleva desde las elecciones autonómicas gobernando en minoría con una pinza por parte de PP y PSOE. Se podría entender la oposición socialista pero no la popular. La verdad es que no sé cómo será la casta asturiana, pero al menos podría ponerse de perfil y dejar gobernar a Foro.

Aquí es donde Cascos ha imitado la estrategia que utilizó Esperanza Aguirre cuando tomó posesión por primera vez al frente de la Comunidad de Madrid gracias a dos tránsfugas y debido a la inestabilidad no dudó un momento en volver a convocar elecciones.

Segundo, en cuanto a la elección de la fecha, yo no creo en la feliz coincidencia como ha explicado el presidente, si no más bien en la conveniencia de la misma para él y su partido. Lo cual es lógico. Porque creo que el PP tiene una prioridad altísima con respecto Andalucía, ya que si esta vez no consigue Arenas llegar a la junta más vale que se dedique a otra cosa, creo que entre Andalucía y Asturias, prima la primera. Y, qué se puede decir del PSOE. Pues este fin de semana eligen a nuevo líder (o lideresa), pero no deja de ser un partido en descomposición y desbandada que también echará el resto en el sur ya que es lo último que le queda, mientras que Asturias, se las tendrá que apañar su federación autonómica como buenamente pueda.

lunes, 16 de enero de 2012

¿Somos unos ingenuos los liberales?

Hay una crítica muy común a los liberales cuando se nos dice que somos unos ingenuos y que creemos que todos somos buenos. Nada más alejado de la realidad. Teniendo en cuenta que los liberales somos individualistas metodológicos, que sólo el individuo es el que actúa, cada vez que se analiza una institución u organización hemos de remitirnos a los individuos que la forman.

Por tanto, los liberales tenemos recelo a que unos individuos tenga el monopolio de la ley y la violencia, ¿eso en qué sistema ocurre? Pues en los sistemas actuales, donde el Estado tiene el monopolio de la violencia legítima, toma ya la definición de marras. Vaya que en un sistema liberal, la violencia siempre aplicada como legítima defensa está descentralizada, cada individuo puede aplicarla, si no, puede contratar a empresas de seguridad o unirse un grupo de individuos de forma voluntaria.

Por el contrario, ahora el Estado de forma unilateral puede aplicar la violencia como, cuándo, dónde y contra quienes quieran. Para empezar lo hace sobre cada uno de nosotros con todos los impuestos y legislación a cualquier nivel, desde el municipio hasta el europeo. 

De hecho el inicio de la violencia continua lleva a la destrucción mutua y no supera ningún cálculo económico salvo que uno sea un suicida o que la otra parte no va a responder. De modo que, sólo el Estado sabiendo que los ciudadanos no van a responder, ya que no tienen medios ante cualquier medida que él aplique, puede usar la violencia de modo arbitrario.

Resumiendo, ¿quién es más ingenuo? ¿Un liberal que desconfía de todo el que concentre poder y use la violencia? ¿O un intervencionista que deja a los ángeles que gobiernen en modo de un Estado omnipotente?