miércoles, 21 de marzo de 2012

¿Son necesarios los partidos?

El lunes se cumplió el bicentenario de La Pepa, con más pena que gloria. Constitución más simbólica que real tanto en su contenido como en su aplicación. Pero si echamos la vista atrás unos doscientos años, más o menos, nos damos cuenta de una peculiaridad, ¿dónde están los partidos políticos? Es decir, podemos tener a Blano White, Argüelles, Jovellanos o El Empecinado, pero ¿a qué partido pertenecía cada uno? ¿Existía el partido liberal? ¿El conservador? ¿El reformista?

Cuando hablamos de democracia, cuando leemos una constitución siempre se habla de representación, pero nunca necesariamente tiene que formar parte de un partido político y menos como existen en España.  Es decir, por desgracia, en la constitución de 1978 se establece un gran poder a los partidos políticos de por sí, como si fueran estructuras permanentes y necesarias. Muchos lo ponen como los canales necesarios para la aplicación de un (nuestro) sistema democrático, nada más alejado de la realidad. El único canal o la única condición para una democracia es la posibilidad de un voto real, libre, limpio, privado, etc. Es decir, poder votar con la periodicidad y bajo las condiciones que indiquen las leyes. Lo cual esto no se cumple precisamente por el funcionamiento interno de los partidos, que distan de ser precisamente democráticos.

Se puede entender debido a las peculiaridades históricas que rodearon la redacción de la constitución del 78 que se sobreprotegiera a los partidos (y sindicatos), pero al ser esto así, la Carta Magna debería de haberse reformado y haber sido tomada como algo temporal para llegar a una situación de normalidad.

Actualmente los partidos políticos, lejos de facilitar el acceso a la representación por parte de los votantes son una gran barrera tanto interna, ya que son instituciones jerárquicas donde el poder se ejerce de arriba a abajo, como una barrera externa sobre todo, la petición de avales instaurada durante la última campaña electoral. Todo esto da lugar a salvo excepciones en partidos minoritarios como UPyD, Foro Asturias (FAC) o Ciudadanos (C's) o el único caso de paso del partido de UCD hacia el PP, que el sistema sea estático, y la creación o aparición de nuevos partidos sea casi imposible. Es más, ni siquiera aparecen candidatos independientes como puede ocurrir en los sistemas anglosajones, ya que es necesario un partido, aunque sea local y un número mínimo de personas para rellenar listas y constituir el propio partido.

Todo esto sin contar que el propio Estado los financia una vez que empiezan a tener representantes en distintas instituciones públicas desligándose de sus votantes. Por tanto, los partidos no son necesarios per se. Si bien es cierto que son un buen medio para reunir a personas afines, en el sistema actual español han de acercarse a sus votantes y no ser una barrera para la propia democracia.

domingo, 4 de marzo de 2012

Hacia la estatalización de los hijos

Hace un par de días apareció en los medios una noticia cuanto menos sorprendente y es que en un pueblo de Jaén una joven de 16 años denunció a sus padres por castigarla sin salir de casa, tras la cual la Guardia civil se personó en la casa y acusaron a los padres de retención ilegal.

El problema es que estas noticias dejan de ser meramente anecdóticas y se convierten en normales, hace unos meses recuerdo un caso parecido en otro pueblo de Málaga. El problema radica en que un agente de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado traten a los padres como delincuentes cuando intentan educar a sus hijos es la destrucción de la familia. Porque, ¿cuál es el papel de los padres con respecto a sus hijos si no pueden educarlos? ¿Mantenerlos hasta que los hijos dejen de parasitarlos? Otro problema es, ¿qué papel juega el Estado en todo esto? Si éste está para proteger la vida, propiedad y libertad de los ciudadanos, ¿qué hace entrando en el funcionamiento de una familia?

No estoy de acuerdo con el maltrato de niños obviamente, pero de ahí a no poder realizar ningún tipo de castigo a un hijo para corregir su conducta según los criterios de unos padres va un trecho. El siguiente paso será que el Estado cree casas de crianza para todos los recién nacidos y los crien funcionarios. Os podéis hacer una idea de cómo puede salir el invento.

Esto sería un gran retroceso en la evolución, como mantiene Hoppe la familia fue una de las primeras y más importantes instituciones ya que privatizó la reproducción y educación de los hijos, de forma que cada pareja tenía que hacerse responsable de los hijos que tenían y no delegaba tal responsabilidad a la tribu.

Con noticias como las mencioadas al principio de la entrada el paso es justo el contrario, la tribu, en forma de Estado se hace cargo de los hijos desligando las relaciones paterno-filiales y atomizando la sociedad, eso que tanto teme todo buen progre y de lo cual se culpa al liberalismo.

Pues justamente en una sociedad libre es posible la relación entre personas y por tanto la asociación voluntaria desde la institución más básica como la familia a la más compleja que se nos pueda ocurrir.