lunes, 21 de mayo de 2012

UGT, la empresa y los despidos

UGT Madrid ha presentado un ERE, es decir, va a despedir a parte de su plantilla y el pobre de Cándido Méndez dice que "no hay alternativa", yo creo que si empeña alguno de sus pelucos tiene para pagar unas cuantas nóminas.

No habría nada que objetar a los EREs de UGT o del PSOE, donde sus trabajadores en la capital de España llevan unos mese sin cobrar si aplicaran sus criterios a las empresas. El problema es que mientras que un empresario tiene que reajustar su plantilla porque si no tiene que echar el cierre y poner en la calle a todos sus trabajadores lo hace con parte y así puede mantener al resto. Porque la mayoría del tejido empresarial español son PYMES, empresa pequeñas que las pasan canutas para mantenerse mes a mes.

Ojalá tuviéramos más multinacionales, más empresas grandes que pudieran capear mejor la crisis, pero gracias a las barreras del mercado laboral y no sólo laboral español, esto es complicado como denunciaba IKEA, empresa que no habría más grandes superficies porque tenían demasiados impedimentos legales para ello.

El problema es que como bien ha dicho Méndez UGT no es una empresa, si no una organización que lucra a sus dirigentes con los impuestos de todos. El problema es que al no ser una empresa no tiene que dar la cara ante nadie, no tiene que presentar cuentas no tiene que estar sujeto a la disciplina de mercado y a su sana competencia.

Es una desfachatez que mientras que sindicalistas no trabajan y cobran un pastizal por ser liberados y estar en distintos consejos de administración, otros tiene que trabajar duro para mantener esos trenes vida privilegiados cuando no estar recibiendo las migajas del paro y comiendo en comedores sociales, principalmente de Cáritas, es decir, de una organización privada de la Iglesia Católica, pero eso es otro cantar...

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miércoles, 16 de mayo de 2012

El ladrón en la sombra

¿Quién  te roba un tercio de tu sueldo antes de que llegue a tus manos?

¿Quién te quita la mitad una vez que está en tu bolsillo?

¿Quién te hace roba un quinto de lo que compras sin que intervenga?

¿Quién te hace roba la mitad del combustible cada vez que llenas el coche?

¿Quién te roba el ochenta por cierto de tu cajetilla de tabaco?

¿Quién te impide con abrir un negocio con trámites absurdos?

¿Quién te persigue por intentar trabajar por tu cuenta?

¿Quién no te deja elegir lo mejor para ti, tu familia y tus hijos?

¿Quién te impone una educación, una sanidad, una pensión y casi un modo de vida?

¿Quién después de arrebatarte tanta riqueza producida por ti mismo te da unas migajas?

¿Quién después de estas migajas te dice que si no fuera por él no las tendrías?

¿Quién con la poca riqueza que te queda te acusa de ser un egoísta, insolidario?

jueves, 3 de mayo de 2012

Expropiación: así en América como en España

Llevamos un par de semanas que no ganamos para sustos tanto a nivel nacional como en el ámbito internacional. Primero ha sido Argentina y ahora Bolivia, sin tener en cuenta que en Venezuela hace un tiempo también llevó a cabo la nacionalización de la filial de un banco español.

El problema de una expropiación o nacionalización no es que sea a una empresa española, o más bien, con sede en España, porque los propietarios últimos no tienen por qué ser españoles. Lo preocupante es que viola el derecho de propiedad, ya que el intercambio se realiza de manera forzosa. Aunque se hable de justiprecio, el único precio justo es aquel en el que las dos partes que realizan un intercambio de forma libre y voluntaria.En cambio en este caso, el Estado, ya sea venezolano, argentino o boliviano decide de forma unilateral pagar un cantidad y quedarse con la empresa, a lo sumo puede la empresa intentar mejorar la cantidad, nada más.

Una vez aclarado esto, en España si salimos a la calle y preguntamos, seguramente muchos dirán que es un atropello y que les parece mal lo que ha ocurrido en estos países, es más, en el caso de YPF, nuestro gobierno saltó con más o menos acierto para defender las posiciones españolas, considerando intolerable la expropiación. Parece que en España casos como el de estas empresas no se pueden dar, pero eso es totalmente falso, quien tenga un mínimo de edad recordará el caso RUMASA y a Ruiz Mateos montando el numerito a la puerta de los juzgados.

Navegando un poco por Internet encontré en El blog salmón la entrada ¿Qué es una expropiación forzosa? donde explican qué es, las características, condiciones, etc. Sólo quiero copiar aquí el artículo 33.3 de nuestra constitución:

Nadie podrá ser privado de sus bienes y derechos sino por causa justificada de utilidad pública o interés social, mediante la correspondiente indemnización y de conformidad con lo dispuesto por las leyes.
Es decir, en España la propiedad privada está sujeta en todo momento a la utilidad pública o interés social, por tanto,  si un día un gobierno se levanta totalitario y quiere nacionalizar toda propiedad privada no hay ningún impedimento legal ni constitucional, cuando precisamente la vida y la propiedad debería estar las primeras (y casi únicas) en los derechos fundamentales de nuestra Carta Magna.

Por tanto si a este gobierno le parece tan horrible lo que está ocurriendo en Hispanoamérica, debería derogar esas leyes en España para evitar que ocurra lo mismo tanto a empresa extranjeras como nacionales dentro de nuestro territorio.

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miércoles, 2 de mayo de 2012

PI: imitar no es estafar

En muchas zonas turísticas, no sé si ocurrirá en otros sitios. Vemos a inmigrantes vender polos, bolsos, gafas y demás material de grandes marcas como Dulce y Goloso, Lacosta, Toni Jilfiguer, etc. Además, a unos precios de ganga, pero ¿realmente alguien cree que está comprando productos de calidad y de las marcas verdaderas?  Sin meternos en la cuestión de la calidad de los materiales y del diseño, muchas personas compran imitaciones a sabiendas que lo son, conociendo perfectamente que esas no son las marcas y los productos.

Por tanto, ¿por qué habría que perseguirlas? ¿Por qué una marca podría sentir que le están "robando" clientes? Primero, los clientes no se roban, esa la empresa quien los pierde, el cliente es soberano. Segundo, ¿el cliente se conforma con un bolso o polo de imitación pudiéndose comprar uno de calidad y verdadero? Es tan absurdo como decir que por culpa de Renault yo no me compro un Ferrari.

Sin embargo, si uno de nosotros va a una tienda de las que nos encontramos por nuestro barrio y al mirar la ropa vemos algo de Polo o Lacoste, con todos sus detalles y al preguntar nos dicen que es verdadero, aún sin serlo, entonces sí sería una estafa. Pero, no lo sería porque fuese una imitación, si no, porque al incumplido el contrato verbal, es decir, hemos comprado un producto cuando en realidad no lo era.

Por tanto, hay que tener claro cuándo se está atacando una propiedad y de quién, no toda imitación sería un perjuicio hacia el cliente, sólo aquellas que intentan usurpar a la marca haciéndose pasar por ella y por tanto engañando al cliente. Aún así, esta práctica duraría poco en cuanto los clientes se dieran cuenta, correrían la voz señalando el engaño y haciendo que dichos productos no los comprara nadie.