jueves, 21 de junio de 2012

Contrarevolución minera

En el norte de España, principalmente en León y Asturias, se aglutina el grueso de mineros de la nación. Además el siglo pasado, incluso desde el XIX, éstos han sido los anarquistas más férreos, ya que como dicen la mina es dura, cosa que es cierto, y endurece más si cabe a estos hombres.

Ahora bien, como he dicho, los mineros han sido clásicamente anarquistas, de la CNT-FAI y más que defender el Estado y vivir de él, han intentando destruirlo, que eso mismo significa anarquismo. Otra cosa es que luego sean anarquistas de izquierda y sus ideas deriven en otro tipos de Estados.

Por tanto, lo que estamos viviendo estos días y que tiene sus inicios en el origen de nuestro actual sistema democrático y constitucional, donde los mineros debido a sus malas condiciones inherentes al tipo de trabajo, se jubilan a muy temprana edad y con una alta remuneración. Pues bien, esta subvención, forzosa, como toda, ha hecho que esos mineros que algunos podrían recordar de una forma más romántica se haya convertido en parásitos de la sociedad y lejos de atacar violentamente al Estado, defienden con esa violencia  los privilegios que proceden de él.

Creo que si los que os precedieron levantaran la cabeza, os rompían la vuestra a picotazos. Es una vergüenza cualquier manifestación de violencia, pero además éstas manchan el legado de los que les precedieron.

lunes, 11 de junio de 2012

Aguirre y la democracia

Hace unos días Esperanza Aguirre propuso reducir a la mitad el número de diputados autonómicos en pos de reducir el coste de la autonomía de Madrid. Rápidamente Tomás Gómez, alias invictus, acusó a Esperanza de antidemócrata e IU, tres cuartos de lo mismo.

Pues bien, reducir el número de diputados, puede producir que grupos pequeños no entren en la asamblea, o que las diferencia de votos entre diputados sea más abultado, es decir, se menos fino la diferenciación entre partidos. Pero con el sistema actual, no perdemos democracia.

Lo que es antidemocrático es que las listas sean cerradas, lo que es antidemocrático es que sean los gerifaltes de los partidos los que elijan quién va en la lista y en qué orden, eso sí es antidemocrático. Actualmente no hay relación entre el diputado y su elector. Como mucho puedes conocerlo pero nada más. ¿A quién debe lealtad el diputado? ¿Al votante o al líder que lo puso? ¿Qué intereses tiene que defender ese político además del suyo?

Pero no sólo esto, dentro de los parlamentos existe una obediencia de voto, es decir, lo que diga el partido se ah de votar se piense lo que se piense y si no te multan y sabes que en la próxima legislatura no vas en la lista. Actualmente, podríamos elegir a uno por partido y simplemente que su voto tuviera el peso que ha sacado en las elecciones.

Si queremos una elecciones más democráticas se han de abrir las listas, se ha de poder elegir al votante poner el orden y los nombres, se ha de poder dar la opción de presentarse a personas independientes, se han de eliminar las trabas que imponen recaudar un alto número de firmas a nuevos partidos. Se ha dividir las circunscripciones por zonas donde eligir a ese representante de forma unipersonal. Eso sí sería democracia, pero eso Tomás Gómez, los de IU y Esperanzna Aguirre no lo ha propuesto. Siendo sinceros creo que Aguirre comentó abrir listas, pero no sé en qué habrá quedado.

domingo, 10 de junio de 2012

El fútbol como elemento vertebrador

Ayer mismo publicaba en tuiter (twiiter en inglés) que tenemos un problema como nación si nuestro mayor nexo son once tíos corriendo detrás de un balón. No voy a aquí a definir la nación desde un punto de vista liberal, libertario o libertariano, para eso ya está Huerta de Soto o Luis Serrano.

El problema es que no tenemos proyecto de nación, no tenemos valores, ni principios comunes actualmente. No digo que todos debamos tener lo mismo, pero hoy más que nunca cuando hablas de España vienen a la cabeza los tópico del vestido de gitana, la paella, la tortilla de patatas, el sol y la playa. ¿Tenemos algo más como nación? Pues afortunadamente sí, pero no es la mayoría de la población.

El fútbol enciende nuestros bajos instintos, hoy en día, no es más que una batalla incruenta donde nuestro grupo o tribu se reafirma y queda por encima de las demás. ¿No es verdad que si ganamos a Alemania en este europeo nos ponemos más anchos que largos y decimos, chúpate esa Merkel? Fijémonos en qué ocurre en estos campeonatos, el ganador es el campeón del mundo o de Europa o de lo que se tercie y por extensión no sólo los jugadores si no todos los españoles.

Entonces, hay que por un lado alegrarse que gracias al fútbol podamos mostrar nuestros símbolos nacionales con algo de orgullo, recordando que tenemos en común un proyecto representado por unos colores, una bandera, un escudo y un himno, pero tampoco hay que olvidar que no sólo nos unen once jugadores ó 25, si no un proyecto más grande, unos cuantos siglos de historia. Y si no es así, desmontemos el chiringuito que sale bastante caro.