domingo, 10 de junio de 2012

El fútbol como elemento vertebrador

Ayer mismo publicaba en tuiter (twiiter en inglés) que tenemos un problema como nación si nuestro mayor nexo son once tíos corriendo detrás de un balón. No voy a aquí a definir la nación desde un punto de vista liberal, libertario o libertariano, para eso ya está Huerta de Soto o Luis Serrano.

El problema es que no tenemos proyecto de nación, no tenemos valores, ni principios comunes actualmente. No digo que todos debamos tener lo mismo, pero hoy más que nunca cuando hablas de España vienen a la cabeza los tópico del vestido de gitana, la paella, la tortilla de patatas, el sol y la playa. ¿Tenemos algo más como nación? Pues afortunadamente sí, pero no es la mayoría de la población.

El fútbol enciende nuestros bajos instintos, hoy en día, no es más que una batalla incruenta donde nuestro grupo o tribu se reafirma y queda por encima de las demás. ¿No es verdad que si ganamos a Alemania en este europeo nos ponemos más anchos que largos y decimos, chúpate esa Merkel? Fijémonos en qué ocurre en estos campeonatos, el ganador es el campeón del mundo o de Europa o de lo que se tercie y por extensión no sólo los jugadores si no todos los españoles.

Entonces, hay que por un lado alegrarse que gracias al fútbol podamos mostrar nuestros símbolos nacionales con algo de orgullo, recordando que tenemos en común un proyecto representado por unos colores, una bandera, un escudo y un himno, pero tampoco hay que olvidar que no sólo nos unen once jugadores ó 25, si no un proyecto más grande, unos cuantos siglos de historia. Y si no es así, desmontemos el chiringuito que sale bastante caro.