sábado, 15 de septiembre de 2012

Yo también soy independentista

El independentismo, catalán sobre todo, ha conseguido calar cada vez más. Pero no donde ellos posiblemente lo esperaban. En vez de conseguir una Catalunya lliure, han conseguido una Espanya lliure de Catalunya.

El problema real del independentismo no quiere que se logren sus más ansiados objetivos, porque eso tendrían graves consecuencias como bien describe Elentir en su entrada La casta nacionalista de Cataluña no desea la independencia, sino la indepespañolidad. Eso implicaría que de una vez por todas Cataluña sería responsable de su destino. Es decir, tendría que mantener sin la ayuda de la Madrit a su casta. No sólo eso si no que tendría que cargar con su abultada deuda y expulsada de la UE.

Sin embargo, en el resto de España, cada vez más vemos a Cataluña, representada por sus políticos, como esa región que sólo sabe pedir, pedir y pedir. Pero además de pedir al resto, encima hemos de estar orgullosos de que podamos pagar sus embajadas en el extranjero y su coactiva y liberticida política lingüística. Tenemos que pagar ese miniEstado que sueña con ser nación a nuestra costa.

Cataluña, que antaño fue una región próspera, que vive de las rentas, hoy en día cada vez más parece ese hidalgo español del Lazarillo, que vivía de apariencia, simple y llana apariencia. Pues nada, yo estoy con los independentistas, ¡Visça Catalunya Lliure! A ver cuánto tardarían en renegar de esa "libertad".