lunes, 14 de octubre de 2013

Anarcocapitalismo vs anarcoestatismo

La aplicación de los principios liberales hasta las últimas consecuencias, sobre todo los de la escuela austriaca da lugar al anarcocapitalismo, cuyo máximo exponente es Murray Rothbard. En pocas palabras el anarcocapitalismo se podría definir como un sistema donde el Estado no existe, todos los bienes y servicios son generados de forma privada e intercambiados de la misma forma.

Ahora bien, quedándonos un paso antes, lo que se conoce como Estado mínimo o minarquismo, dicho Estado tiene las funciones de defensa, leyes y justicia. Por tanto, en un sistema anarcocapitalista la defensa se quedaría repartida tanto en individuos mediante la libertad de armas y la legítima defensa y empresas de seguridad privada, mientras que en un Estado mínimo ésta función la tiene el Estado.

Es más, un Estado se puede definir en palabras de Weber como el monopolio de la violencia legítima dentro de un territorio, aunque dentro de dicho territorio se permita la libertad de armas a civiles o empresas de seguridad privada, dicha función está muy limitada por el propio Estado.

Llegados a este punto, podríamos diferenciar entre un sistema de empresas de seguridad y otra en un sistema de Estados mínimos. Entonces, si al primero llamamos anarcocapitalismo, ¿no sería el segundo un anarcoestatismo?

¿Acaso hay un órgano central que ordena y mantiene los Estados en un estado de paz y armonía? Ahí tenemos los ejemplos de la ONU y demás sirven para poco, más bien para ocultar a tiranos y ladrones y de paso, vivir con grandes sueldos a costa de los contribuyentes a nivel mundial, un chollo, ¿no cree?

Además, cuando las empresas de un sector aumentan o disminuyen sus cuotas de mercado o se generan nuevas, se produce de forma pacífica, ¿se han producido guerras entre Microsoft y Google o Apple? No, ¿verdad? Pues solo hay que echar un vistazo atrás para comprobar qué ocurre cuando los Estados cambian de tamaño, aumentan, disminuyen o se segregan, sin embargo, a este anarcoestatismo no le tenemos ningún miedo.

Por último, y como he mencionado de pasada, mientras que las empresas pueden convivir en el mismo territorio, los Estados no lo hacen, de modo que a día de hoy puedes tener un móvil coreano, unos tenis americanos y una botella de agua española, además cada una de ellas fabricadas a saber dónde. Sin embargo los servicios estatales no puedes cambiarlos salvo que el que emigre seas tú.

Actualización 16 de octubre:

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jueves, 10 de octubre de 2013

Banderas y otras telas

Hace unas semanas en LiberalSpain discutían sobre la legitimidad de quemar banderas y el pasado sábado Juan Pina, publicaba el siguiente tuit:
El cual dio lugar a un pequeño debate entre el propio Juan Pina, Luis Serrano y yo mismo. y que quien esté interesado puede verlo yendo al propio tuit.

Este tema es complejo por todo lo que implica, así que voy a desgranarlo poco a poco.

1.- Físicamente una bandera es cierto que no es más que un trozo de tela con unos dibujos y colores concretos. Igual que un libro no es más que láminas de celulosa con manchas de tinta.

2.- Sin embargo, una bandera igual que un libro tienen un valor por la interpretación que se les da, es decir, una persona que vea un ejemplar de El Quijote, sabe que no es mero papel, una persona que vea una bandera con tres bandas horizontales, rojigualdas sabe que no es un mero trozo de tela. Pero, si yo veo un libro en chino mandarín o una bandera que no conozco para mí no significa absolutamente nada.

3.- Desde el surgimiento del Estado-Nación modernos las banderas se las han apropiado los Estados, eso es cierto, ahora bien, de la misma manera los Estados se han apropiado de todas las instituciones que han podido como el dinero, el derecho, el lenguaje, etc y eso no las deslegitima, más bien, lo que hay que hacer es desestatalizarlas. Con lo cual las banderas nacionales tienen legitimidad en tanto en cuanto son voluntariamente aceptadas por los individuos de la propia nación.

Una vez dejado claro estos puntos, ¿qué ocurre con la quema de banderas? Pues, bien a partir la teoría de la propiedad y el principio de no agresión podemos inferir que si tú compras un bandera y la quemas es tu propiedad y no hay ningún problema, lo cual es cierto. Solo habría que tener cuidado de que al quemar la bandera no quemases algo que no fuera tuyo.

Ahora bien, sinceramente aunque si yo veo a alguien quemando una bandera de España y me siento ofendido es algo totalmente subjetivo, pero es curioso comprobar que la persona que intenta mostrar su rechazo a una nación que no existe como ocurre en el caso de los nacionalistas catalanes, lo que hacen es quemar dicha bandera. ¿No están de este modo dando carta de naturaleza? Según el refrán no hay mayor desprecio que no hacer aprecio, de modo que quemar o destruir símbolos de una nación no es más que asumir que dichos símbolos tienen significado.

Resumiendo, las banderas o símbolos libremente aceptados son legítimos y ante todo hay que tener respeto mutuo ante los distintos símbolos de las naciones, ya que son proyectos voluntarios entre individuos que no tienen que entrar en conflicto, los que crean y generan esos conflictos son los Estados que a día de hoy usurpan dichas naciones.